Mientras el mundo observa la implosión europea con manifestaciones violentas y altamente destructivas, en España se prepara una movilización diferente convocada por el sector agropecuario frente a la sede del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA). Es lo que se ha llamado el tractorazo o tractorada en Madrid.
La última gran protesta del sector en España fue el 11 de febrero pasado cuando unos 500 tractores y miles de agricultores de diversos puntos del país, convocados por Unión de Uniones y Unaspi colapsaron el centro madrileño para rechazar los recortes previstos en la Política Agraria Común (PAC) y el acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur.
La próxima gran movilización se está convocando para el miércoles 28 de octubre; convocan organizaciones agrarias como Asaja (Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores), una de las mayores organizaciones profesionales agrarias del país, COAG (Coordinadora de Agricultores y Ganaderos) y Unión de Uniones de Agricultores y Ganaderos.
Esas tres organizaciones, uniendo fuerzas, se movilizarán conjuntamente el 28 de octubre bajo el lema “Producimos tu comida, merecemos vivir de nuestro trabajo” y llevarán sus tractores hasta el Ministerio de Agricultura. Reclaman medidas inmediatas ante el encarecimiento de los costes, la falta de rentabilidad y las amenazas que se ciernen sobre el futuro de las explotaciones.
El objetivo es exigir “respuestas urgentes a los graves problemas que arrastra el campo que, lejos de resolverse, siguen agravándose”, señala la convocatoria difundida por los convocantes.
“El sector agrario no puede más. Producir cuesta cada día más y los precios que reciben agricultores y ganaderos no permiten, en muchos casos, cubrir los gastos. Llenar el depósito del tractor, comprar fertilizantes, alimentar al ganado o pagar la factura eléctrica supone un esfuerzo cada vez mayor. Mientras tanto, las soluciones no llegan o se quedan cortas”, denuncian.
LAS CINCO REIVINDICACIONES.
La movilización se plantea con cinco reivindicaciones comunes, una de ellas contraria al acuerdo con el Mercosur porque entienden que los productos europeos no pueden competir con importaciones que no cumplen las mismas normas que se les exige a ellos.
- La primera es un plan de choque frente a los costes de producción, con la implantación inmediata de un gasóleo profesional agrario. Asaja, COAG y Unión de Uniones reclaman una fiscalidad reducida y estable, con bonificaciones aplicadas directamente al repostar. No basta con encadenar ayudas temporales que llegan tarde y apenas compensan las subidas. El campo necesita una solución permanente y, mientras se pone en marcha, medidas extraordinarias suficientes para afrontar los sobrecostes del combustible y del resto de medios de producción. De lo contrario, sectores como el cerealista quedarán arruinados y en riesgo de desaparecer.
- En segundo lugar, las organizaciones reclaman una PAC fuerte que proteja la renta de agricultores y ganaderos. Ante la incertidumbre sobre la futura Política Agraria Común, rechazan cualquier recorte del presupuesto agrario y exigen una PAC verdaderamente común, con financiación suficiente y sus dos pilares diferenciados.
- El tercer punto son precios justos y una Ley de la Cadena Alimentaria que se cumpla. No es aceptable que agricultores y ganaderos sigan siendo el eslabón más débil de una cadena en la que sus costes aumentan sin que puedan trasladarlos a los precios que perciben.
- En cuarto lugar, las organizaciones dicen no a la competencia desleal de los acuerdos comerciales. Los productos europeos no pueden competir con importaciones que no cumplen las mismas exigencias. Por eso reiteran su rechazo al acuerdo UE-Mercosur en las condiciones actuales y al acuerdo con Marruecos, y reclaman reciprocidad normativa y controles efectivos en frontera.
- El quinto punto es menos papeles y menos normas. Agricultores y ganaderos quieren poder trabajar en sus explotaciones en lugar de dedicar cada vez más tiempo a trámites, registros y obligaciones administrativas.
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