A fines de setiembre la Federación de Trabajadores de la Industria Láctea (FTIL) se declaró en conflicto nacional por despidos de 25 empleados de Conaprole.
El sindicato acusó a la cooperativa de “patear el tablero y romper todo lo dialogado en el correr de tantos meses”. Agregó que con esas medidas se busca “reducir costos a pesar de sus ganancias que aumentan año tras años”.
FTIL anunció que se encuentra “en sesión permanente” y que definirá “las medidas a adoptar y la evolución del conflicto”. Esas medidas no descartan “paros parciales sectoriales, trabajo a reglamento, interrupción o corte en la cadena de suministro nacional o en las exportaciones y un paro general a nivel de toda la industria láctea”.
Pocas horas después -el 1° de octubre- Conaprole respondió asegurando que no se están despidiendo a trabajadores sino que “legalmente licita proveedores de bienes y servicios”, algo que hace “permanentemente para ser competitivo y sostenible”.
Agrega: “Conaprole no está realizando despidos. Los cambios en proveedores de servicios son decisiones comerciales legítimas y legales que toda organización debe poder tomar en función de su viabilidad operacional y competitiva. La Cooperativa ha cumplido y sigue cumpliendo de forma responsable con toda la normativa vigente en materia de relaciones laborales y comerciales”.
FTIL COMIENZA A TOMAR MEDIDAS.
Sin embardo, desde FTIL no toma nota de lo afirmado por Conaprole sino que agrega al señalamiento de “despidos” otras conductas empresariales como “represión sindical” y “precarización laboral”.
El plenario de FTIL ratificó la declaración “en conflicto” y rechaza los 25 despidos. También denuncia “la represión sindical” porque “la empresa a la que se pretende otorgar dicho servicio es la única que no cuenta con un sindicato organizado”.
Los trabajadores se declaran “en sesión permanente” y anuncia “realizar acciones sorpresivas”, también “dos horas de paro por trabajador y por turno, con corte de horas extras durante las 24 horas previas y las 24 horas posteriores cada medida”. Asimismo, “trabajo a reglamento, corte de horas extras e, inclusive, afectación de las tareas y producciones que se realizan para la empresa Conaprole, incluida la recepción de leche”. 

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