Unas 2.900 vacas uruguayas llevan más de tres semanas a bordo del buque Spiridon II, actualmente fondeado en la zona del mar de Mármara, frente al puerto turco de Bandirma, sin poder desembarcar debido a un bloqueo administrativo vinculado a la certificación veterinaria de una parte del lote.

La situación generó preocupación en el sector productivo, en el gobierno y en organismos internacionales vinculados al bienestar animal.

Para profundizar en las implicancias del caso, en “Revista Agropecuaria” se dialogó con Marcia del Campo, referente internacional en bienestar animal, ex presidenta del Instituto Nacional de Bienestar Animal (INBA) y representante de Uruguay ante la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA, ex OIE).

Preocupación

“Por supuesto que en primer lugar por esos 3.000 animales que están en una situación para nada deseable. En un país que ha priorizado y ha definido el bienestar animal como una política de Estado. La verdad que haber llegado a esta situación es una cosa que nos preocupa muchísimo".

“Está en juego la reputación de un país que viene luchando hace muchísimo tiempo por ser pionero en bienestar animal. Todo el mundo está hablando del barco y de las vacas uruguayas".

Gestiones

“La prioridad, o lo que tengo entendido que se está haciendo desde el Ministerio, es que desembarque en un puerto de Europa para que sea más pronto. Pero existe la posibilidad de que eso no suceda y que el barco esté volviendo a Uruguay.”

“A esta altura lo que pensamos son médicos, veterinarios. El bienestar animal es multidisciplinario. En este momento no podemos pensar en un alojamiento adecuado, ni en las condiciones adecuadas, ni que manifiesten sus comportamientos naturales. Allí lo que está afectado es la salud, la sobrevivencia está en juego".

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