Con una mirada más de mediano plazo, parece claro que el presidente ha atravesado tres etapas bien definidas en su evaluación de desempeño. Una primera fase con saldo neto positivo, durante la mayor parte de 2025. Una segunda fase con juicios divididos y saldos relativamente neutros, hasta febrero de 2026 inclusive. Y una tercera fase con saldos ya marcadamente negativos, que va desde abril y se mantiene hasta octubre. Las variaciones (al alza o a la baja) de los últimos meses no cambian significativamente la estructura general de los juicios de esta etapa, con apoyos de alrededor de una cuarta parte de la población, y desaprobación de aproximadamente la mitad.

Las diferencias políticas

También hay relativa estabilidad en los últimos meses en las diferencias de evaluación por bloque político. Dentro de sus propios votantes (de 2ª vuelta), la aprobación a Orsi se ha estabilizado en niveles algo por debajo del 50%. Por el contrario, entre los votantes de la oposición, la desaprobación es muy mayoritaria. La variación a la baja de la aprobación a Orsi en esta medición se explica fundamentalmente por una caída en los juicios entre los votantes opositores, y entre aquellos que no declaran su voto anterior.

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