Tabaré Vázquez: “No llegaremos” a ser El Salvador o Guatemala.

El presidente de la República, Tabaré Vázquez, aseguró que está "estudiando en profundidad" los problemas que tiene el gobierno en el combate a la delincuencia que este sábado reveló en entrevista con El Observador el director de la Policía Nacional, Mario Layera.

Según dijo el primer mandatario al semanario Búsqueda, "próximamente habrá novedades" sobre este asunto.

Mario Layera había dicho que, entre otros obstáculos que hoy tiene la Policía para investigar el crimen, está la negativa de muchas entidades del Estado –como el Mides, ANEP y BPS– a proveer información a la Policía relativa a la población crítica de donde provienen muchos delincuentes, y que la Fiscalía está desorganizada y tiene "un lío" que no permite que se desarrollen investigaciones de largo aliento.

Vázquez tampoco estuvo de acuerdo en la opinión de Layera de que el Estado no lleva adelante "medidas no simpáticas" pero necesarias para frenar la delincuencia, como el "control estricto de la concurrencia a los centros de estudio y que se llegue al retiro de la patria potestad". Layera, además, dijo que las autoridades "no se animan" a tomar decisiones políticas claves, como la de derribar las viviendas de Casavalle, de modo de acabar con el narcotráfico que allí impera.

"En eso no estoy de acuerdo", dijo Vázquez. "En la práctica hemos demostrado que no tenemos ese sentimiento. Se hará lo que el sentido común indique que tengamos que hacer", agregó.

Sobre las apreciaciones de Layera en cuanto a que Uruguay terminará como El Salvador y Guatemala, con pandillas que asesinan y extorsionan a los ciudadanos ante un Estado que falla al combatir el delito, y la generalización de barrios con seguridad privada, Vázquez dijo que tampoco comparte que sea un escenario probable. Aseguró que eso está "muy lejos". Y agregó: "Estoy seguro de que no llegaremos a esa situación. Confío en las reservas morales, éticas, la seriedad y responsabilidad del pueblo uruguayo y de sus instituciones".

 

 

Fuente: El Observador.