EEUU denuncia que en el este de Ucrania están "a punto de repetir el escenario de Crimea".

Estados Unidos se declaró, el martes, "preocupado por los esfuerzos desplegados por grupos prorrusos" para organizar "un referéndum fraudulento" el 11 de mayo en el este de Ucrania. Al comparar este plebiscito con un sufragio celebrado el 16 de marzo que precedió la incorporación de Crimea a Moscú, la vocera del Departamento de Estado, Marie Harf, señaló: "Estamos a punto de repetir el escenario de Crimea".

 

"Si Rusia da el siguiente paso" y se anexa el este de Ucrania, "seguirán severas sanciones europeas y estadounidenses", advirtió la vocera. El jefe independentista de la autoproclamada "República de Donetsk", Denis Pouchiline, anunció a fines de abril su la convocatoria a un referéndum el 11 de mayo en este territorio al sureste de Ucrania.

Los sectores prorrusos están organizando dos referéndums separatistas para el próximo domingo en las regiones ucranianas de Donetsk y Lugansk, en el este del país y en la frontera con Rusia, mientras continúan las barricadas y enfrentamientos con las autoridades ucranianas. Según informa la prensa local, los rebeldes ya imprimieron las fichas –que dicen: "¿Apoya el acto de proclamación de la autonomía estatal de la República Popular de Donetsk (o Lugansk)?"– y comenzaron a formar las comisiones electorales.

El gobierno de Ucrania teme que se genere un escenario similar al que condujo a la independencia de la península de Crimea y su posterior anexión a la Federación Rusa, algo que despertó los movimientos separatistas en el este del país y en el sur, en Odessa. Por ese motivo, el Ejército ha intensificado sus operativos "antiterroristas".

Kiev y la comunidad occidental ya denunciaron su ilegalidad. Este proceso electoral carecerá de legitimidad, como el celebrado en Crimea, por distintas razones: la ley ucraniana exige que todo el país vote a favor de la convocatoria a una consulta vinculante y no sólo el territorio que pretende la independencia, el proceso electoral carece de garantía de imparcialidad y es imposible fiscalizar quiénes sufragan.

En paralelo, Ucrania pidió ayuda a la comunidad internacional para convocar elecciones presidenciales el 25 de mayo, que fueron consideradas "absurdas" por Moscú y cuya celebración es amenazada por la violencia separatista.