Israel intensificará ataques contra Hamas.

"Hemos decidido intensificar los ataques contra Hamas y las otras organizaciones terroristas en Gaza", declaró el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, después de que la aviación de su país bombardera unos 550 objetivos y matara a 48 palestinos en la operación "Barrera de protección", iniciada el lunes a medianoche.


El presidente palestino, Mahmud Abas, tachó de "genocidio" la campaña israelí en curso. "Matar a familias enteras es un genocidio perpetrado por Israel contra nuestro pueblo", declaró en una reunión de crisis.

"El ejército está preparado para cualquier eventualidad", añadió Netanyahu en el comunicado de este miércoles, difundido después de una reunión con los mandos de la Defensa en el sur del país. La víspera, el gobierno autorizó la movilización de 40.000 reservistas para una posible operación terrestre.

El jefe del ejecutivo prometió que "Hamas pagará un precio alto por disparar cohetes contra ciudadanos israelíes".

Hamas ha replicado disparando unos 165 cohetes, llegando algunos de ellos a Jerusalén y a Tel Aviv e incluso a las costas de Haifa, a 160 km al norte, así como a la región de Dimona (sur), en donde Israel tiene una central nuclear.

Las operaciones israelíes dejaron de momento 48 palestinos muertos, entre ellos activistas de Hamas pero también mujeres y niños, y más de 300 heridos. Del lado israelí no ha habido muertos ni heridos.

El ataque más sangriento se produjo poco después de medianoche en Beit Hanun, en el norte de Gaza. Un misil lanzado contra una casa acabó con la vida de un mando del movimiento radical palestino Yihad Islámica y de cinco de su familiares, entre ellos dos mujeres y dos niños.

También en Beit Hanun perecieron en un ataque una mujer de 40 años y su hijo de 14, y al este de la ciudad de Gaza, dos hermanos de 12 y 13 años, un bebé de año y medio y su madre.

Estados Unidos, la Unión Europea, varios países árabes e Irán han pedido un cese inmediato de la violencia, en una región ya de por sí caldeada.

Egipto se sumó al llamamiento pero minimizó las posibilidades de propiciar una tregua, como ya hizo en anteriores escaladas de violencia entre Israel y Hamas. "No hay mediación propiamente dicha", dijo un portavoz de la cancillería egipcia.

El presidente francés François Hollande y la jefa del gobierno alemán Angela Merkel mantuvieron una conversación telefónica con Netanyahu, durante la cual "condenaron" los disparos de cohetes contra Israel.

Cohetes contra Tel Aviv

Durante la noche, los aviones israelíes atacaron 160 objetivos en la franja de Gaza, apuntando contra plataformas de lanzamiento de cohetes, puestos de mando, casas y oficinas de Hamas, y numerosos túneles, según los detalles facilitados por el general Moti Almoz, portavoz militar.

"La operación se extenderá en los próximos días", dijo el portavoz, sin dar detalles sobre una posible operación terrestre.

"Estamos listos para cualquier posibilidad, incluyendo una operación terrestre si hace falta, aunque no será ese el primer paso. En cualquier caso estamos preparados para ello, y por eso hemos ordenado la movilización de 40.000 reservistas", explicó este miércoles el ministro del Interior, Gideon Saar, a la radio militar.

El presidente israelí saliente Shimon Peres advirtió también que la posibilidad de una operación terrestre se acercaba, según el texto de una entrevista con CNN publicado por sus servicios. "Esto podría ocurrir pronto".

A pesar de la lluvia de bombas sobre Gaza, los disparos de cohetes contra territorio israelí continuaron.

El miércoles por la mañana, dos cohetes lanzados hacia Tel Aviv, el pulmón económico de Israel, fueron interceptados por el sistema de defensa antimisiles Cúpula de Hierro, según el ejército.

Más tarde, dos cohetes disparados desde Gaza cayeron en el mar frente a Haifa, en un acto reivindicado por el brazo militar de Hamas. Es la primera vez que los proyectiles alcanzan el gran puerto del norte de Israel, a más de 160 km de la franja.

Hamas reivindicó el martes por la noche disparos de cohetes contra Tel Aviv, Haifa y Jerusalén, donde resonaron las sirenas y cayeron tres proyectiles.

La nueva espiral de violencia, la más grave desde noviembre de 2012, tiene su origen en el secuestro el 12 de junio de tres estudiantes israelíes en Cisjordania, cuyos cuerpos sin vida fueron hallados unos días después. Días después, se encontró el cuerpo carbonizado de un adolescente palestino, quemado vivo en presunta represalia.

El gobierno israelí acusó a Hamas de la muerte de los tres jóvenes y lanzó una campaña de detenciones contra el movimiento, que en respuesta empezó a disparar cohetes desde su feudo de Gaza.