Cae el invicto de Nacional en el GPC. Perdió 1 a 0 con Zulia.

Nacional perdió este miércoles ante Zulia 1-0 en el Parque Central por la segunda fecha del grupo 7 de la Copa Libertadores. El tricolor, que venía de ganarle a Lanús de visitante y que marcha a todo tren en el torneo local –cuatro jugados, cuatro ganados–, mostró otra cara y le puso un manto de duda a la ilusión que generó su estreno en Buenos Aires de la semana pasada.

 

El equipo venezolano se plantó con una llamativa firmeza defensiva, una tónica que se mantuvo a lo largo de los 90 minutos.

Se afirmó atrás con dos líneas de cuatro que se replegaron sobre el área ante la tenencia de Nacional y tras haber estudiado al detalle el potencial del equipo de Martín Lasarte evitó quedar en inferioridad numérica en el juego por las bandas.

Alfonso Espino pasó con más criterio que Jorge Fucile al ataque, pero falló a la hora de poner los centros en el área.

Esta vez, el tricolor no contó con un inspirado Kevin Ramírez que se había transformado en el arma desequilibrante del equipo.

Aislado sin desbordes y desabastecido por la carencia de conducción interna –función que no puede asumir Sebastián Fernández–, Hugo Silveira fue a la lucha por el centro del ataque.

Es cierto que se las ingenió para fabricarse una jugada de gol bien contenida por el experiente y solvente Renny Vega en los primeros minutos. Pero esta vez su espíritu batallador chocó sin éxitos contra los recios centrales visitantes.

Nacional careció de volumen de juego. Ojo, sabido es que no es el fuerte de este equipo y que a Zulia simplemente le tocó ponerlo de manifiesto.

El problema del tricolor fue que lo que venía funcionando bien no anduvo nada. El 1-2 por afuera, el desdoble de los volantes internos, la contundencia en el área, el aporte de los jugadores de refresco.

No pasó nada. Porque el debutante equipo venezolano, propiedad del exentrenador de la selección vinotinto César Farías, fue mucho más que una fuerza defensiva.

Desde esa fortaleza que le permitió controlar al rival, Zulia propuso lo suyo: mucho respeto por la pelota, combinaciones a alta velocidad que sortearon la presión agresiva que intentó imponer Nacional y mucha potencia y velocidad a la hora de pasar al ataque.

El equipo azul esperó con la paciencia que le permitió su solvencia defensiva que Nacional le dejara espacios.

Y eso ocurrió a los 30 minutos cuando Juan Arango –otro talento veterano pero vigente– puso un pase largo excelente a espaldas de Diego Arismendi y el veloz puntero Jefferson Savarino se metió como un puñal para poner el 1 a 0 con una gran definición sobre la salida de Esteban Conde.

El tricolor sintió el impacto. Martilló por las bandas sin éxito, se vio siempre superado en cantidad por el rival en las zonas donde circuló la pelota.

Arismendi, que le erró feo en el cálculo en la jugada del gol, volvió a fallar al tomar la marca de Soteldo y fue amonestado. En el arranque del complemento, volvió a fallar. Perdió una inexplicable pelota en una salida y Soteldo puso una notable asistencia a Yohandry Orozco, cuyo remate se estrelló en el horizontal.

Lasarte no tuvo más remedio que mandar a la cancha al juvenil Agustín Rogel para hacerlo debutar en lugar del Mama.

Solo una vez los albos estuvieron cerca del empate. Fue sobre el final del primer tiempo cuando a la salida de un córner Gonzalo Porrras pescó un rebote y sacó un zurdazo que Vega desvió en otra excelente intervención.

Mejoró el equipo en el segundo tiempo solo cortándole los circuitos de juego al rival con lo que evitó sufrir contragolpes, pero esta vez los ingresos de Rodrigo Aguirre y Martín Ligüera poco aportaron en ideas y situaciones de gol concretas.

Lo mejorcito surgió de los pies de Viudez. Pero la claridad faltó a la cita y el tricolor dejó tres valiosos puntos jugando como local. La ilusión le dejó su lugar a las dudas.

Fuente: Referi El Observador

Foto: Montevideo portal.