Pili lleva entre dos y tres meses de atraso en pago de remisión

La crisis de la lechería, la sequía y el atraso en los pagos a sus remitentes que mantiene la empresa láctea sanducera PILI, están impulsando a varios tamberos a pensar en dejar el negocio.

Muchos productores salteños que remitían antes a Indulacsa, propiedad del grupo francés Lactalis, se pasaron a PILI, pero la empresa lleva entre dos meses y medio y tres meses de atraso en los pagos.

El presidente de la Asociación Productores de Leche de Paysandú, Gerardo De Souza dijo que no se avizora ningún elemento que pueda mejorar la rentabilidad. “El ánimo del productor no es de bajar la cortina de un día para el otro, pero estamos desanimados y hay comentarios de algunos que están con ganas de liquidar el negocio”.

La empresa láctea sanducera viene arrastrando una situación complicada. Sufrió, al igual que las demás, la pérdida del mercado venezolano que era un destino fundamental para los quesos y pagaba precios que estimulaban el crecimiento de la lechería uruguaya.

Luego pasó por la presión de Brasil y el cese de las exportaciones por algunas semanas. A la vez, arrastra el peso de las inversiones en infraestructura que hizo y no pudo concretar la operativa de leche a façón desde Conaprole que estuvo gestionando.

“Hay atrasos en los pagos de las remisiones de dos meses y medio o tres. En el caso de la Asociación de Productores de Leche de Paysandú son 33 matrículas y por fuera hay otros 40 productores afectados”, explicó De Souza.

En el norte no hay posibilidades de cambiarse de empresa y redireccionar la producción y a las vacas hay que ordeñarlas todos los días. Indulacsa está al día con los pagos pero el precio que le paga a los tamberos que aún remiten está casi $ 2 por litro por debajo de otras industrias, mostrando que no tiene interés por captar más leche.

De Souza aseguró que los tamberos uruguayos están transitando “el cuarto año consecutivo con baja rentabilidad” y destacó que la situación “se agravó con el atraso de los pagos de las remisiones”.

La situación es tan crítica que el gremialista explicó que hay productores que “que están tomando crédito para poder mantener sus familias”. En la lechería la mayoría de los tamberos son familiares y además, arrendatarios.

Si bien De Souza explicó que desde la gremial que preside se vienen haciendo algunas gestiones políticas, afirmó que “la solución no aparece” y aclaró que tampoco es tan sencilla.

 

 

Fuente: El Pais